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MIRADAS ÚNICAS

 

En este espacio donde el networking se mezcla con la magia de un festival, tuvimos la oportunidad de hablar con Sebastião Borges, artista lisboeta y creador de 'Ouro e Oásis'. Su película es un viaje hipnótico por el desierto, un encuentro improbable entre dos personajes y la romería de la Virgen del Rocío. Nada que ver con 'Sirat' ni con la delicadeza de Carla Simón. “El rodaje tardó bastante tiempo. Tenía un guion que seguir, pero fue en la sala de montaje donde encontré todas estas capas”.

Cuando le preguntamos si su obra podría encajar en el western, respondió “No creo que lo sea. Puede tener similitudes con el género, por los planos y el ambiente… cuando nombro eso lo digo más por provocación". 

Sesiones de 'Ouro e Oásis'

 

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Una estética formal más sencilla, casi televisiva, encontramos en 'A Balcony in Limoges', donde Jérôme Reybaud es director y guionista. Una primera impresión que se convierte en engaño. Un contenido lleno de ingenio en esta historia donde se reencuentran dos ex compañeras de instituto y se inicia una tensa y inesperada convivencia. Una vive sin blanca al margen de todo y la otra la ayuda en contra de su voluntad. Una película donde las apariencias engañan. El balcón se convierte en observatorio: un vecino que lo ve todo, que nos guía. 

“Las dos están locas, cada una a su manera, y quería mostrar un ángulo ajeno a ellas. Una persona externa en la que el público pudiera confiar. Sin la racionabilidad del profesor y la poesía de la infancia de los dos niños, la peli hubiera sido demasiado heavy. Yo no hubiera sido capaz de verla.”

Afirma que lo más difícil fue encontrar financiación. Y un piso con balcón. Pues en primavera en Sevilla ni te digo, Jérôme.

 

Sesión de 'A Balcony in Limoges'

 

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Sesiones de 'We Are Two Abysses'


De origen indio es Kopal Joshy, directora y guionista de 'We are Two Abysses', producción portuguesa. Y de Pessoa la frase que articula toda la película “somos dos abismos, y un pozo mirando fijamente el cielo”. Su primera intención fue hacer un documental sobre la Serra de Estrela y el cráter donde cae el agua como un desagüe, como si estuviéramos viendo un paisaje de 'Dune'. Pero la vida tiene otras rutas. Conoció al que sería su protagonista, un hombre que llevaba tres años en absoluta soledad, y la película giró hacia otro lugar. 


“Es completamente cierto, quería hacer una película sobre el lago, pero el lago no era sólo físico. Estaba en un momento personal en el que me planteaba cómo los paisajes causan impacto y emoción como si fuera un abismo. Hay soledades buscadas y otras impuestas. Lo entendí cuando conocí al que fue mi protagonista. Me enseñó las cartas que escribió a su esposa fallecida. Me dio apuro pedirle que lo contara a cámara. Pero, cuando sucedió, sus primeras palabras fueron una catarsis. Hasta el final de sus días, fuimos amigos. Y hasta el final del rodaje sólo me miró a mí, nunca a la cámara”.

 

La mirada es el lenguaje que el cine nunca necesita traducir. Y para traductora chapeau, Concha Ortiz. 

 

Texto de © Beatriz Rodríguez Ruiz