En esta especie de picnic cafetero que se organiza cada tarde en Platea Odeón hemos conversado esta tarde con varios creadores responsables del auge del documental andaluz. Ya lo decía Blas Infante: "El andaluz no mira, contempla".
'LOS PINCELES DE LA BARONESA'. EL ARTE DE UN EMBAUCADOR
La historia sigue a Eduardo Olaya Araiz, conocido como 'La Baronesa', un maestro del engaño que durante décadas convirtió falsificaciones de Velázquez, Picasso o El Greco en piezas codiciadas por coleccionistas y museos. Pero la película va más allá del fraude. El periodista Julio Muñoz, buen ladrón de oído, se adentra en la mente de Olaya, revelando picaresca y crítica a las carencias que hay en el mundo del arte, aprovechadas por unos cuantos marginados que se dieron cuenta de los fallos y los aprovecharon para pasárselo bien.
“Esto es la credibilidad de la alcayata. Si vienes a mi casa y te digo que tengo un Murillo, ¿te lo crees de primeras como harías si te lo dice, por ejemplo, Carlos Herrera en la suya?”. Plantea la diferencia entre talento copista y talento creador y también la pregunta ¿es igual de admirable una obra fake que una obra real?. “A lo mejor hay gente que son más buenos que U2 y están tocando en el O´Neills.”
Cuando le preguntaban a Silvio si habían dicho muchas leyendas urbanas sobre él, contestó “no tantas, no tantas”. Es cierto que Olaya estafó a curas, que la Interpol pidió a Franco que lo detuvieran, lo del whisky saliendo a borbotones por la puerta de la habitación del Ritz... Pero también lo es que este documental ha servido para descubrir al círculo intimidades de un familiar, desempolvando tabúes como que “en la ficha policial se le denominaba como invertido en vez de como homosexual. Siniestro”. Total.
Entre escenas de investigación y archivo, se cruzan entrevistas con coleccionistas, expertos en arte y testigos de una Sevilla de los años 60. “No queremos que sea un documental sólo para documentalistas, queremos llegar al público en general”. Porque, ¿vamos a quitarle la razón al mismísimo Godard en que el cine es la estafa más hermosa del mundo?
'PLAZA NUEVA A LAS DIEZ'. QUIEN BAILA, SU MAL ESPANTA
Carmen Tortosa dirige este documental que nos sitúa en una plaza de Granada donde se reúnen un grupo de personas que superan los cincuenta y los ochenta también. “Venía por el Paseo de los Tristes después de tener un mal día, y me encontré con un espectáculo que invitaba a quedarse allí a observar la vitalidad con la que bailaban. Estuve dos horas, y me sentí tan feliz como el resto de los curiosos que se agolpaban a mirarles. Me hice asidua mientras interiorizaba la historia que quería contar”.
David Lynch decía que las ideas son como peces, y aquello era un pez dorado. El poder terapéutico de la comunidad y tomar las calles para disfrutar: “Es importante que se abran las calles a la comunidad”. En una sociedad tan individualizada, ellos regalan momentos de felicidad a todo aquel que se quiera parar. Y aquellos que fueron vistos bailando fueron considerados locos por quienes no podían escuchar la música.
'LA MARISMA'. DONDE TODO FLUYE
Manu Trillo y Darío García presentan este documental en blanco y negro, que destaca por su impresionante calidad técnica. “El documental busca raíces e identidades que se han perdido en demasiados lugares. Se pone en un plano de observación, sin juzgar. No tiene un discurso y no te obliga a tomar posición”. Un documental que afortunadamente podrá verse en la gran pantalla, tal y como desearon al ser concebido. Logra fijar un punto de vista atemporal, por encima de los prejuicios que puede haber con este tema. Cómo la parte humana ha ido adaptándose a este territorio y sobreviviendo.
“El Bajo Guadalquivir tiene una riqueza brutal, no pertenece a la España vaciada. Resiliencia pura”.
Y de los flamencos que hay en Doñana pasamos al jaleo y las palmas con…
'FANDANGO'. DIÁLOGO CON EL COMPÁS
Estamos en temporada alta de documentales flamencos. De contar historias de identidades que nos tocan de cerca y permeabilizan muchas capas artísticas. Como este trabajo de Remedios Malvárez y Arturo Andújar. “Tenemos historias propias. El fandango es la raíz de muchos palos. Un cante de raíz. Antes de ser flamenco, ya era popular. Luego deriva en otros palos, como la malagueña. El fandango se puede contar, como se puede contar cualquier cosa”.
Propone un viaje conjunto entre los artistas y el equipo a lo popular y a lo artístico. “No queríamos ningún academicismo, sino trasmitir sensaciones, intentando una nueva mirada, al igual que el flamenco ha ido evolucionando con el tiempo.”
Todos los artistas que aparecen son onubenses, uniendo tradición y vanguardia desde Rocío Márquez a Perlita de Huelva.
En el eco de un fandango se escucha Andalucía entera.
ANTONIO EL BAILARÍN. DONDE HAY DANZA, HAY SACUDIDA
Y siguen contando sus historias con su propio acento, dando voz a grandes andaluces. Como ha hecho Paco Ortiz con nuestro Gene Kelly particular. “Gozaba de más prestigio fuera de España, en la Ópera de París, en la Scala de Milán, que en la propia Sevilla. Poder estrenar su documental a doscientos metros de donde vivía fue un acto de reconocimiento. En Sevilla se entierra muy bien, pero olvidamos mejor. Hay que reivindicar más a figuras como Matilde Coral, apreciados gracias a su trabajo”.
El documental cuenta con la voz del propio Antonio tras el hallazgo de unas cintas de casete que llevaban en una caja arrumbadas más de veinticinco años, suponiendo este descubrimiento un arco narrativo de lo más atractivo. “Las historias están ahí, sólo hay que decidirse a contarlas”.
En la calle Coslada número 7 tenía su estudio, que ahora ocupa Nacho Duato, quien perjura que sigue sintiendo la presencia del artista. “Hay lugares que quedan impregnados por presencias tan fuertes. Ese estudio es, sin duda, antes y ahora, un templo de la danza. Ojalá valoremos más la danza, porque es la disciplina donde el artista se desgasta. Se evapora.”
Danzad, malditos. Danzad.
