KAREN, DE MARÍA PÉREZ SANZ

Christina Rosenvinge es aquí Karen Blixen (mejor conocida como Isak Dinesen), mujer libre y aventurera, autora de la celebérrima Memorias de África. María Pérez Sanz (en su ópera prima de ficción tras Malpartida Fluxus Village) construye un retrato íntimo, elegante y delicado de los últimos tiempos en África de Blixen a través de viñetas de luz cristalina puntuadas por la música de la propia Rosenvinge. Y en especial, la particular relación entre Karen y su criado somalí Farah Aden: una amistad adelantada a su tiempo, en la que diferencias que parecen insalvables (una mujer europea en posición de poder ante un hombre africano) se diluyen ante un entendimiento ancestral.


NOTAS DE LA DIRECTORA

Yo tenía una finca en Extremadura,
Al pie del pico de Santa Cruz.

Todo empezó como una gran hazaña: Adaptar Memorias de África en el paisaje extremeño y ¡en español! Y sin pizca de épica, ni de historias de amor, ni de safaris o fiestas de alto copete. ¡Avanti! Pero si juegas con Karen Blixen, la escritora danesa de los mil nombres (Tania, Tanne, Isak Dinesen…) te puedes quemar y yo ardí entera. En cuanto la vi aparecer entre las encinas, con su salacot, su camisa beige y su rifle supe que habría problemas y vaya si los hubo. Su enigma todo lo abarca.
Pero no me rindo fácilmente y aunque ella intentara engañarme mil veces y yo me perdiera en las páginas de sus libros sin encontrar respuesta alguna; ahí seguía escribiendo y reescribiendo el guion junto a mi fiel guionista, mi Farah incansable. Hice mía esa frase que ella repitió muchas veces: “No te soltaré, hasta que me bendigas”.

Tuvimos que alejarnos mucho de Memorias de África y su alargada sombra para empezar a ver algo. Olvidarnos de la adaptación literaria nos liberó. No me interesaba  hacer una película historicista, ni narrar los acontecimientos de su vida como granjera en Kenia (entonces África Oriental Británica). Lo que yo buscaba era sentarme frente a ese mujer y filmarla en sus rituales cotidianos, sus pequeños quehaceres, sus conversaciones aparentemente intrascendentes. Vivir en su casa, dormir en su cama. Representarla. Y así de un plumazo dejaron de ser necesarios todos los personajes de la novela, todos sus amigos, amores y enemigos. Y sólo quedó en pie el personaje de Farah, el fiel criado musulmán de Karen. Así habló ella de Farah en Sombras en la Hierba, escrito poco antes de su muerte:
“Al enfrentarme una vez más ahora, al cabo de veinticinco años, con los episodios de mi vida en África, una figura erguida, cándida y de aspecto gratísimo aparece dándoles
paso: es Farah Aden, mi criado somalí. Si algún lector me pregunta por qué no escojo
un personaje más relevante, le habré de responder que tal cosa es imposible”.

Supongo que esa misma respuesta podría dar yo al espectador que me preguntase ¿Por qué Farah y no los demás? 

Habíamos encontrado el hilo del que tirar. Un hilo fino y precioso. Había que bucear muy dentro de la historia para encontrarse a solas con esos dos personajes y poner toda la fuerza en los detalles de la interpretación y en el significado simbólico de su relación. Y así, nuestra película, se fue convirtiendo en un extraño reverso de la moneda. Un retrato suspendido en el tiempo de Blixen y su criado atravesado por la losa del colonialismo. Una relación desigual, pero también profunda, entre dos seres unidos por su inquebrantable fe en el destino.

Karen es Christina Rosenvinge y Farah, Alito Rodgers. Les escogí porque cumplían la máxima bressoniana de ser y no parecer. Se trataba de capturar el misterio de sus relación y no de buscar una interpretación psicológica del guion. Karen es la cantante Christina Rosenvinge, y también soy yo, y Cristina Hergueta (una de las productoras), y mi madre y otras mujeres que conozco. Farah es Alito Rodgers y su peculiar manera de relacionarse con el mundo. Christina, Alito y el enigma de su relación son la materia de la que está hecha esta película. 

Ahí están, sentados al borde del pantano. Vienen de pagar los salarios de los aparceros kikuyu. Listos para rodar con la cámara de Super 16mm de Ion de Sosa, el director de fotografía. Estamos en una finca extremeña de mi familia, cerca de Trujillo. Es Julio y hace cuarenta grados a la sombra. Alito se sienta junto a Christina y empiezan a hablar. Blixen nos ha bendecido y su universo enigmático se apodera de la película. Aún seguimos dándole vueltas a lo que ocurrió. Como ella diría: “Para el poeta es siempre motivo de asombro descubrir que lo que cuenta es verdadero”.

 

FOTOS INÉDITAS DEL RODAJE

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maría pérez

MARÍA PÉREZ SANZ

Cáceres, 1984. Desde muy joven escribe y dirige cortometrajes proyectados y premiados en numerosos festivales y museos de todo el mundo. Estuvo presente en la VIII edición de Berlinale Talent Campus y en la VIII edición del Short Film Corner del Festival de Cannes con su cortometraje Robin & Robin. En 2015 ganó el Gran Premio del Jurado a la Mejor Película en Jameson Notodofilmfest por Ejercicio 2: Ficción. Malpartida Fluxus Village, su primer largometraje, recorrió más de 30 festivales internacionales y obtuvo premios como el Gran Premio del Jurado FILAF, el Gran Premio en el Festival Alcances, y el Premio Avuelapluma de Cine 2016. Además, se estrenó en salas comerciales y continúa exhibiéndose en museos, universidades y centros culturales de todo el mundo. Pérez Sanz ha sido destacada como nuevo talento emergente por la revista Variety en el pasado Festival de Cannes. Karen, su segundo largometraje se estrena en Sevilla.