José Luis Cienfuegos
LabMIOB

“Los jóvenes tienen miedo de ir al cine”

José Luis Cienfuegos, que cumple diez años como director del Festival de Sevilla en esta 19ª edición, se ha abierto y ha confesado algunos de sus pensamientos sobre el panorama audiovisual en España. En esta entrevista aborda algunos de los temas que le preocupan: el público juvenil, sus creencias sobre las producciones de estos eventos cinematográficos y cómo sus experiencias personales le han llevado a saber todo lo que conoce (y lo que no) hoy en día.

Cumple una década como director del Festival de Sevilla. En estos años, ¿cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado desde esa labor?

Principalmente la programación, ya que ha habido una evolución. Ahora tenemos secciones que hace diez años no existían, como por ejemplo Las Nuevas Olas, que nació en 2012. Creo que hay estabilidad, está mejor definida nuestra propuesta, con unas secciones establecidas y con qué tipo de películas van en cada sección, además de nuestra intención de ser pedagógicos y, sobre todo, intentar ser un festival abierto y libre. Otra cosa que ha cambiado es la relación entre las distribuidoras y los agentes de ventas con los festivales de cine: ahora nos sentimos parte del mismo equipo. A la hora de interesarnos por una película de un agente de ventas internacional, ya está muy engrasada la idea de qué películas pide Sevilla. Y respecto a la relación con el espectador, hemos ganado la confianza por su parte.

Este ha sido el primer año en el que el certamen ha vuelto completamente a la normalidad pre-Covid. ¿Ha dejado secuelas la pandemia en lo que se refiere a la organización del festival? 

Sí, en la manera de trabajar y también en el público. El año pasado, el senior (más de 65 años) descendió un 30%, pero por otro lado tuvimos un buen número de espectadores gracias a los jóvenes que acudieron: tenemos mucho público de las nuevas generaciones y eso es maravilloso. 

Es llamativa la cantidad de jóvenes que llenan las salas durante el festival. ¿Cree que el cine europeo e independiente se está haciendo un hueco en las nuevas generaciones?

Está funcionando durante el festival, porque está todo empaquetado y bien presentado, con los cineastas cerca del público. Pero cuando acabe el festival estaremos viendo películas de Marvel otra vez. Yo soy el primero que disfruta ese tipo de cine, no tengo prejuicios en ese sentido, pero ¿qué pasa después del festival? Estos días en el Mercado de Cine Independiente hemos estado discutiendo cómo fidelizar los públicos.

Y respecto a la accesibilidad a todos los públicos, a gente que no está tan interesada en el cine europeo o independiente, ¿cómo atraer a esos espectadores?

Les pongo un ejemplo del Festival Internacional de Cine de Gijón, que dirigí durante años: me dijo una amiga que la primera vez que se acercó al festival fue cuando programamos American Pie 2. Sus distribuidoras –United International Pictures y Universal– nos ofrecieron presentar allí esta comedia gamberra y yo pensé: ¿por qué no? Es un festival independiente, donde tenemos nombres como Darren Aronofsky, Todd Haynes, Larry Clark, etcétera… ¿Y por qué no American Pie 2? Me comentó mi amiga que vio algo tan bonito, con tanta gente y un ambiente tan fresco, que empezó a ver que por la tarde había más proyecciones y a partir de entonces comenzó a asistir: aquella película fue el gancho. 

¿Cree que falta una mayor cultura audiovisual entre la juventud?

En España hay muchas iniciativas, pero están dispersas. Los jóvenes tienen miedo de ir al cine. Nuria Aidelman, responsable del proyecto de Jóvenes Programadores, me dice que está obsesionada con hacer de los cines un espacio no ajeno. Porque me da la impresión de que los cines para muchos jóvenes son hoy un espacio ajeno, lejano y desconocido. En el equipo este año hemos llegado a tener discusiones sobre vender o no palomitas, porque recibimos peticiones por parte de espectadores que no querían a gente comiendo en el cine. Eso me lleva a reflexionar sobre si poner más o menos barreras todavía y a que se elimine esa idea de la sala de cine como espacio sagrado. 

¿Ha pensado el festival en invitar a estrellas o personajes mediáticos del cine europeo para atraer a más público? 

No lo tengo claro. No lo puedes fiar todo a eso, porque sus agendas son complicadas y no te garantizan nada. Puedes utilizar estrategias, pero no puedes basar todo el festival en la visita de ciertos personajes. Nosotros hemos creado este año el ciclo Voces Esenciales, una manera de promover la presencia de figuras potentes como J. A. Bayona o Álex de la Iglesia. Es un formato que ha llegado para quedarse y que se añade cuando ya tienes armado el festival, no al revés, porque se te puede hundir si dedicas gran parte del tiempo, presupuesto y personal para preparar solo esto. Si luego algo falla, se te hunde el festival. Carlos Saura, por ejemplo, iba a venir, pero falló porque tuvo un accidente doméstico; pero no pasa nada porque tienes una buena estructura detrás, un músculo y a Sokurov (Fairytale) o Charlotte Wells (Aftersun). Nos hemos basado en lo que hacen los Premios Princesa de Asturias: una semana antes de la entrega de los galardones, hay una serie de charlas con los premiados. 

Claudia Carral y Paola Emanuet (con la colaboración de sus compañeros del II Laboratorio de Periodismo MIOB)