Un café con © Lolo Vasco
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Una panorámica (de primera mano) del novísimo cine europeo

El Festival de Sevilla abre el ciclo de encuentros ‘Un café con’ con una doble sesión protagonizada por los creadores de ‘X-14’, ‘The Dam’, ‘Polaris’ y ‘Pour la France’
 

El primer encuentro programado dentro del ciclo Un café con reunió el domingo 6 de noviembre a Delphine Kreuter y Ali Cherri, dos cineastas capaces de crear mundos con una clara influencia de sus trabajos artísticos previos expuestos en museos y con la fotografía. X-14 es una película de ciencia ficción de tono punk que, como expresaba su directora, Delphine Kreuter (Lyon, 1973), intenta “diluir la frontera entre la vida y la muerte, lo orgánico y lo inorgánico”. La idea de este largometraje surgió de una reflexión sobre internet: su intención fue reflejar la necesidad y la dependencia que la sociedad tiene hoy de la tecnología. A partir del robot protagonista, la cineasta quiso crear un concepto que reflejase esta imagen de subordinación, y para ello creó “una alteridad que salvase a la protagonista, que fuese capaz de completarla”: dos personajes que reflejan la ruptura entre lo real y lo tecnológico, una persona robotizada para poder vivir y una máquina humanizada que lleva una cresta como símbolo de la libertad.

Por otro lado, The Dam es una película con un imaginario que gira en torno a la política y al barro, dos elementos imprescindibles que le sirven a su director, Ali Cherri (Beirut, 1976), para contar una historia que sea capaz de dejar huella y cambiar las cosas. El cineasta contó que la idea de rodar The Dam surgió a partir de toda la violencia que trajo consigo la construcción de la tercera presa en el río Nilo. Para el director fue importante crear “una película generosa que, aunque no fuese de la mano del espectador en todo momento, le regalase un viaje y una inmersión en otra realidad”. Quería levantar una película que fuese capaz de reflejar un imaginario político y social potente, de hacer visible la realidad de estos lugares, pero con cierto toque fantástico al añadir en la historia una figura de barro con vida propia. La intención de incluir un elemento extraordinario se debe a que para él “el poder de la imaginación es capaz de generar el cambio”.

El siguiente encuentro de la jornada giró en torno a dos historias muy diferentes pero que tienen como base a la familia. Ainara Vera (Pamplona, 1985) presentó en Sevilla su segundo film Polaris, un documental sobre dos hermanas que intentan alejarse de la herencia que su familia, sin haberla conocido del todo, les ha dejado. Un pasado que ha marcado en todos los sentidos la vida de Hayat, su protagonista. Una mujer que siempre ha necesitado ocultar su sensibilidad para demostrar su valía; realidad que, aún sin haber sido muy consciente de ello, también tuvo que vivir la cineasta durante el rodaje, confesó en este encuentro. Se trata de una obra audiovisual que refleja la comunicación entre dos hermanas que viven muy alejadas y a las que no les queda otra que hablar por teléfono y, como contó Ainara Vera, “nos muestra esa conexión falsa y con muchas trampas que las redes sociales también nos ponen”.

Pour la France, de Rachid Hami (Argelina, 1985), también habla de esa huella que los antepasados dejan, una obra con cierto toque novelesco que pone el enfoque en la familia y en Francia. El director cuenta en el film la historia de dos hermanos que dejaron Argelia junto a su madre para buscar una existencia mejor: esta vida se encontraba en Francia. Aissa, el menor de los dos hermanos, entra en el ejército francés y muere a consecuencia de una novatada que sufre durante un entrenamiento. Su director, a partir de aquí, cuenta la relación que tenían los dos, su pasado en su país de origen y el presente devastador al que su madre y su hermano mayor se tienen que enfrentar tras la muerte del ser querido.

También presentes en la sesión, los actores Shaïn Boumedine y Karim Leklou, protagonistas de Pour la France, explicaron que para conseguir reflejar esta relación entre hermanos, el director no quiso que interactuasen durante las grabaciones en Francia, para así conseguir esa distancia que había entre ellos después de la muerte de Aissa, de modo que sólo avanzada la filmación los intérpretes pudieron empezar a trabajar juntos para tratar de capturar así un vínculo más estrecho y sincero. La película de Hami refleja la necesidad del patriotismo, sin importar a qué país servir, la unión entre hermanos y la huella que los antepasados dejan en nosotros.

Claudia Carral